domingo, 17 de junio de 2012

El símil de la cagalera


Sinceramente, debería escribir esto mañana por la noche, pues es mañana por la noche la auténtica víspera del que hasta ahora es, sin duda, el momento más importante de mi vida. Sin embargo, no escribo esto mañana por la noche porque, también sinceramente, mañana a esta hora no atinaré a escribir más de dos palabras con sentido, pues los nervios estarán a flor de piel y, además, estaré acostaíto para dormir horas suficientes. Supongo que los que leéis esto ya sabréis de lo que hablo. Su nombre es selectividad, y es el motivo por el que las ventas de infusiones, tilas y tranquimazines se disparan en estos días. Y esque la gente sufre, y mucho, con la PAU, llegándose incluso a desmayar a las puertas de la universidad, algo que ya me parece un pelín de novela de Localia TV.

Pero sí, esta preparación de selectividad con días enteros estudiando en la UCA y sobreviviendo a base de cafés, redbulles, etc. está siendo como una larga cagalera -gastroenteritis, como se conoce refinadamente-. He puesto un símil cotidiano para que todos lo entendáis, pues creo que todo el mundo ha tenido alguna vez cagalera, y se basa en lo siguiente: las interminables tardes de estudio podrían compararse a ese infernal retortijón que se te presenta cuando tienes gastroenteritis y con el cual parece que vas a morir si no sueltas la mercancía. Sin embargo, y aunque parezca mentira, llega un momento en el que se te pasa y todo vuelve a la normalidad. Pasaste incluso calores de muerte y sentiste que no lo superarías. Cuando llega la calma, es cuando llegas a casa, te duchas, comes, estás un ratito en el ordenador y te acuestas. Cuando te levantas y vuelves a estudiar, es como un nuevo retortijón. Así, días y días sin expulsar lo que llevas dentro y que vas reteniendo, aunque creas que no. Los dos primeros días de exámenes tienes retortijones más fuertes que nunca y haces de vientre un par de veces, quedándote más tranquilo. El último día tienes también un brutal retortijón y sientes la flora intestinal en rompan filas, una vez más. Sin embargo, obras definitivamente y terminas de echarlo tó... dejando el váter que parece que han rebañao sirope de chocolate. Desagradable, sí, pero así es. Después de esta última evacuación, tienes unos días de recuperación, hasta que el día 27 te recuperas del todo, cuando te dicen que has aprobado y que entras en la carrera elegida. Tras este crucial momento, estarás más sano que nunca y con unas ganas terribles de vivir la vida. Y sobre todo, con un maravilloso verano por delante.

Por ello, envío de aquí todos mis ánimos para aquellos andaluces que a partir de pasado mañana nos enfrentamos a selectividad, asegurándoos que vamos a aprobar todos, entrando en nuestra deseada carrera. Creo. Espero. Ojalá que sí. Espero que hayáis disfrutado con mi maravilloso símil de la cagalera, tanto estudiar a Platón tenía que dar sus frutos.

domingo, 3 de junio de 2012

GRAN GALA PREMIOS VODKA 2012

En esta entrada no me voy a sofocar mucho escribiendo, más que ná porque veo nublao ya debido a las altas horas nocturnas. Sólo comentaré que es lo primero que publico desde el portátil que me ha regalado mi padre para cuando me vaya a Sevilla a estudiar (¿te imaginas que no entro en la carrera?). Gangazo. De 800 euros y pico, a 200.

Bueno, que eso. Sólo escribo para dejar por aquí también el vídeo de la gran gala de los premios Vodka 2012, que no es otra cosa que una parodia que hicimos el día de nuestra graduación (1 de Junio) dos compañeros y yo. Yo soy el genial intérprete. Dale al play y espero que te guste. Y si te gusta, dale a me gusta, no seas incoherente.

PD.- Os dejo el enlace, porque el cabrón del portátil no me deja copiar el código de inserción:

http://www.youtube.com/watch?v=FSDLoB2i0Yg

viernes, 1 de junio de 2012

Gaudeamus igitur


Tropecientosveincuatromilsetecientoscuarentaydos exámenes y otras tantas tardes de estudio desbocado después, terminó la pesadilla. Parece que Septiembre era ayer y que era ayer también cuando vivía en el desconcierto de no tener ni la más mínima idea de lo que era la exigencia de segundo de bachillerato. Será un repaso de primero... no será pa tanto... NO NI NÁ! ¿Onde vá, picha? No me he muerto de milagro. Las neuronas me pedían libertad, los bolígrafos veían finalizar su vida al ritmo que su tinta se iba acabando más rápido que nunca. Los libros tenían más sobrepeso que nunca. La mochila pedía auxilio al portar alrededor 15 kilogramos en su interior. Las semanas tenían más exámenes que días, más exámenes que horas. He llegado a estudiar 27 horas diarias. Horroroso.

Aún así, como he dicho al principio, el abismo interminable en el que me perdí el día 15 de Septiembre de 2011 ha tocado su fondo. He visto la luz del túnel y he logrado escapar vivo. Con un 7,42 de media, para ser exactos. Sin embargo, es una falsa alarma, porque cuando tu mente dice basta, el sofocante calor te deja sedao perdío, en tu casa empieza a oler a gazpacho y en el frigorífico está la típica sandía que abre las puertas al verano, aún quedan dos semanas por delante en las que hay que prepararse a piñoncito seco la selectividad, a la que ahora la llaman PAU. Putada, sí, pero si hemos sobrevivido triunfalmente a segundo... ¿por qué no vamos a sobrevivir a cuatro o cinco exámenes? (Vaya frase motivadora os he dejao, eh... de nada).

Y hoy, chunda chunda, party, fiesta, tomaquetoma, juega, jaleo, perreo intenso sudando a chorros. Pero con moderación, jajaja! Hoy es mi esperadísima graduación, y la de tantísimas personas que como yo, todavía están de resaca de estudios. Mañana, todos estaremos de resaca de otra cosa. Tras la ceremonia de mi colegio, iremos a una venta donde tienen la cena cuatro o cinco institutos más, y después, en autobús hacia la Galería, una discoteca que yo todavía no he pisado, pero que según dicen es inmensa, donde también irá hoy tó Jerez y parte del extranjero, por lo visto. Hoy es uno de esos días donde las risas, los cubatas y la gente dándolo todo no van a faltar. Mañana, descanso. El domingo, exámen de conciencia y mentalización, y el lunes... vuelta a los libros/apuntes. Aún así, se afronta con la motivación de saber que sólo son dos semanas. Además, al día siguiente de terminar selectividad, me piro a París de fin de curso. Y después... bueno, eso ya no se puede contar. Creo que este verano me faltarán días de fiesta. Sin duda, será el mejor de las personas que han terminado segundo y que han logrado alcanzar sus objetivos. Y el que diga lo contrario, miente.

Tened cuidadín esta noche, os estaré vigilando. Un saludo, figuras!

lunes, 14 de mayo de 2012

¡¡Mamáaaaaaaaaa que me derritoooooooooo!!

Entre días soleados, litros de rebujito y boñigas de caballo de kilo y medio (las boñigas, no los caballos), muere un año más la feria de Jerez con la desesperación, la nostalgia, el dolor, la tristeza, la añoranza, la angustia, la desdicha, la pesadumbre, el quebranto y la pena como sentimientos imperantes en el alma de los jerezanos y, con especial ímpetu, en el de los jóvenes, para quienes la feria es una semana mortífera de juerga sin descanso, en la que solemos llegar al sábado con una desorientación curiosa y con la flora intestinal en rompan filas, al menos personalmente. Esto último como consecuencia de la monotonía en la comida y la bebida. Y personalmente también, sin saber la razón, esta feria ha sido un pelín/bastante más aburrida que algunas anteriores. O quizás solo diferente, pero me ha gustado, y por lo leído en Twitter, veo que le ha ocurrido lo mismo a mucha gente. Puede que el motivo sea ese alma en pena llamado segundo de bachillerato que nos persigue la conciencia y no nos deja disfrutar... o no. Aún así, ha habido un momento estrella a ultimísima hora, el sábado 12 a eso de las dos de la mañana, por lo que ya más bien era domingo, bueno más bien no, era domingo del todo, por el que esta feria ya ha merecido la pena: trece tíos montados en el tótem en calzoncillos, donde el ruso dueño de aquello no tuvo más remedio que grabarnos porque le dio la gana. La gente echando fotos y aplaudiendo... oh, un despelote!  Prueba de ello son los vídeos del final de la entrada, uno a modo de espectador y otro desde dentro.
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Dejando a un lado el tema ferial, quería hablar una mijita del verano. Pero no del verano de junio, julio, agosto... no, no. El verano que, como alguien dijo en Twitter, nos ha pillado in fraganti sin saber ni dónde están los ventiladores ni dónde está el mando del aire acondicionado. Esta misma noche ha sido una tortura japonesa lo que yo y mucha gente más ha vivido en sus camas aún con edredones invernales a sus pies. La desesperación ha abarrotado Twitter, pues entre el calor y el haberse levantado a las tres de la tarde toda la semana de feria, a ver quién era el vacilón que se quedaba frito a las doce. Qué barbarie, qué malestar, qué cosa. Ni por la ventana entraba fresquito. Simplemente un bajío caliente que parecía que algún ser superior te estaba echando el aliento. Las sábanas completamente pegás. La almohada ¡CALIENTE POR LOS DOS LADOS! ¡¿Donde se ha visto eso?! La gente pedía piedad y auxilio, a través de tweets que no encontraban una respuesta que pudiera ayudarles. Así me he levantado esta mañana, con la cara cual perro maltratado. Lo mejor esque hace un rato he intentado dormir la siesta y... tampoco! Esto es Andalucía, hemos pasado de lluvias apocalípticas al calor del sáhara a las 4 de la tarde tomando colacao hirviendo en cuestión de días. Arrepentíos, el fin esta cerca.

Y aquí, los vídeos prometidos, difundirlos por ahí coño, que somos unos valientes!

Desde fuera (el auténtico grabado por Dimitri)




Desde dentro (el que te marea toíto)





PD.- Soy el de la camiseta verde, el que en unos segundos del primer vídeo se agarra al palo cual mono tití.

jueves, 3 de mayo de 2012

ESTO ES LA FERIA DE JEREZ


Después de hacer un exámen terrorífico del Barroco y el Neoclásico por la tarde, y después de que me haya salido de esas veces que tú dices: "po ira, en verdá no está malote, yo creo que al seis llego sobrao", anuncio públicamente que ya está aquí la feria de Jerez de la Frontera 2012, por si algún visitante forastero y/o extranjero de Agustisimísimo anda perdido por las penumbras de esta vida. Oficialmente, el 'alumbrao' es el lunes 7, pero a los jóvenes estudiantes que vivimos amargados y hundidos en el agobio y las prisas de segundo de bachillerato (y no de segundo de bachillerato) eso, básicamente, nos lo pasamos por el forrito. Para nosotros la feria empieza mañana viernes con la barrilá, que para el que no lo sepa, es un botellón a lo grande (ya que cualquier excusa es buena para beber) en la parte de atrás del Parque González Hontoria. Que llueve, pues nos mojamos. Que llueve el sábado, pues nos mojamos, pero borrachos.

La feria llega en el mejor momento posible, a excepción de los dos exámenes que tengo el lunes y el martes, lo que significa que el mismo martes a las cuatro de la tarde estoy yo con el macetón de rebujito y el sol pegando a veinticatorce grados por lo menos... porque sí, por fín parece que llega el tiempo bueno, o al menos eso dice internet, según el cual a partir del domingo no llueve más. Y esque ya era hora. Todos los fines de semana lloviendo, con viento o con frío, y los lunes a primera hora un solano en la clase de esos que te pegan en la nuca y tienes que bajar hasta la persiana porque sino te salen dos o tres lunares nuevos. Además, aunque no llueva, en feria lo que pega es el sol y el calor. En feria lo que pega es pasearse por el parque con 28 grados mínimo en mangas cortas y en pantalón corto a poder ser. En feria lo que pega es tener que comprar una segunda bolsa de hielo porque la primera se te ha derretío. En feria lo que pega es regatearle a un negro pa comprarle unas gafas de sol de esas RayBan de mentira que como mires al sol con ellas te quedas ciego pa to la vida. Eso, y por la noche no pasar frío cuando se vaya el sol, y hartarse de casetas. Y después, con el cuerpo contento, montarse en el tótem, acabar destrozao y comerse siete serranitos o, en su defecto, una baguette de hamburguesas o de salchichas que le dices tú al tío que te vende "échale, échale ahí tó lo que tengas, cebolla, tomate, kéchu, mostaza, de tó". Y escuchar sevillanas a tóas horas, y al día siguiente levantarte reventao pero a las cuatro de la tarde tirar otra vez para la feria. Y ver las cachas y los escotes de las mujeres que te alegran la vida. Y oler a mierda caballo. Eso es la feria de Jerez, y después de feria, ya veremos qué pasa. El que sea de Jerez, sabe de lo que hablo.

Y de regalo, las sevillanas indignadas, con el Canijo de Jerez, entre otros: