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martes, 6 de noviembre de 2012

Me cago en...

Me va estupendamente en Sevilla, sí. En serio, eh, estoy contento tanto con la universidad como con la residencia. Me gusta volver a Jerez los findes, sí, pero me va bien, no os preocupéis. Sin embargo, hay en esta ciudad y, sobre todo, en esta etapa de mi vida, una serie de cosas que me sacan completamente de quicio. Que lo mismo estudiando en cualquier otro recóndito lugar del planeta también me ocurriría lo mismo, que no es que le tenga manía a Sevilla, ni mucho menos, eh, que las sevillanas están que se rompen. Pero a lo que íbamos. La idea de esta entrada me ha surgido a raíz del maldito wifi de la residencia. Pero, en realidad, no es solo el wifi, sino un cúmulo de factores que me tocan los cataplines a dos manos. Y es que, me cago en...

Las señoras de los autobuses que hablan a 700214541210 decibelios a las 7:30 de la mañana al ladito tuya. Los autobuses que no llegan a su hora. Los semáforos que están en verde para los coches un minuto y medio y veinte segundos para los peatones. Me cago en mi Google Chrome que no abre la plataforma virtual de la US en mi ordenador y me obliga a usar Internet Explorer. En las clases de Competencia Comunicativa en español, donde nuestra profe se dedica a hablar cual radio sin botón de pause. En mi despertador que suena sin piedad a las 7 de la mañana gritándome al oído como si le fuera la vida en ello. Me cago en tener que pensar qué hacerme de cenar. En lo larguísimas que son las avenidas. En el frío de por las mañanas. En que llueva a muerte justo cuando salgo de la universidad. En que los autobuses lleguen petaos' y tener que ir de pie todo el camino. Me cago en ser el primero en tener que levantarme de los cuatro que vivimos en el mismo apartamento y escuchar como se mueven en sus calentitas camas cuando yo ya estoy subiendo las escaleras para marcharme. Me cago también en la rajita que tiene la segunda tapa del váter y que me tira un pellizco en la cacha izquierda cada vez que cago. En tener el día más importante de clase los viernes y no poder salir de fiesta los jueves. En los 3G del móvil que se van cuando voy en el tren. En tener que ir a renovar el bonobus todas las semanas. En tener que volver los miércoles a Jerez para ir a la escuela de idiomas y luego regresar a Sevilla. No me cago ya en el wifi en sí porque lo han arreglado y parece que se está portando, por el momento. Me cago en la gente que los jueves por la noche, mientras duermo, se oyen salir de la residencia con botellones y cosas guapas para salir de fiesta. Me cago en el compare de la guitarrita eléctrica que se pone a las once de la noche a tocarla con su amplificador y tó'. Me cago en que los profesores han perdido la bonita costumbre de dejar un descansito entre las dos horas de asignatura. Me cago en la morriña catastrófica que me entra después de comer y que me deja durmiendo la siesta, mínimo 2 horas, sin poder despertarme antes. En que no me de tiempo de desayunar algo contundente antes de irme. En mi maleta del chino, cuya cremallera ha durado viva la friolera de 3 semanas. En los subrayadores amarillos fluorescente, que se le ponen la puntita azul cuando subrayas boli y ya nunca vuelven a ser lo que eran. Me cago en los domingos, que ya ni son domingos ni ná', pues me levanto a las dos de la tarde y tengo que coger el tren a las 18:12. Me cago en la ducha del cuarto de baño, donde un obeso no cabría. Al menos, sé que es imposible que me resbale y me caiga, más que nada porque no quepo  ni sentado en el suelo. Me cago en las prisas por coger el tren y en la gente que sale corriendo en todas las direcciones en la estación. Y en que alguien ocupe mi sitio y tener que decirle "perdona, ahí voy yo". Y me cago en muchas cosas más que ahora mismo no recuerdo, seguro, y que pondré por aquí cuando se me antoje.

Ea, hasta otra!

lunes, 13 de agosto de 2012

El misterio de Valdelagrana


Después de haber ido a la playa de Valdelagrana varias veces este verano (más que nada porque es hacia donde más barato cuesta el tren y la más cercana, no mi preferida, lógicamente), mi mente voladora, libre y filósofa ha llegado a la humilde conclusión de que un fenómeno paranormal campa a sus anchas por este rincón de El Puerto de Santa María. Un fenómeno merecedor de ser estudiado por Íker Jiménez y sus compañeros en el tenebroso programa 'Cuarto milenio', donde en muchas ocasiones se tratan temas mucho más estúpidos que ésto que ocurre a diario en la playa de Valdelagrana.

Al igual que, vayas el día que vayas, a la hora que vayas, en el Polo Norte hará frío, o al igual que en cualquier desierto durante el día hará calor, en este lugar del oceano Atlántico, vayas el día que vayas, y haga o no haga viento en el resto del universo, SIEMPRE hará un viento hiperultradesagradable que te impedirá disfrutar del día de playa que tenías planeado. A no ser que te lleves una tienda de campaña y te encierres herméticamente o construyas una muralla-fortaleza propia de los musulmanes que ocuparon la península ibérica allá por el siglo VIII. Sea de poniente o de levante, el ventarrón será inevitable.

Además, en Valdelagrana el viento no solo te fastidia todos tus preparativos, sino que lo hace de una manera maquiavélica y engañosa. Al bajarte del tren y salir de la estación (o de tu piso si es que tienes un piso allí), surgirán comentarios tipo "pues hoy se va a estar bien, no se mueven ni las hojas de los árboles"... Ingenuos. Conforme vayas avanzando hacia lo que es la playa, percibirás que el viento va 'in crescendo' paulatinamente hasta que, en el momento de pisar la arena, el huracán será más propio de EEUU que de Andalucía. Verás sombrillas volar y dando vueltas a una velocidad pasmosa mientras el dueño de dicha sombrilla aparecerá 30 metros más atrás sacando su faceta Usain Bolt para alcanzarla. Por otro lado, observarás sombrillas colocadas en diagonal casi tumbadas a modo de muralla y gente dentro tratando de cubrirse de los azotes de la fina arena que te da en las carnes y flipas en colores. Y si te entra en los ojos, flipas en colores y 3D. Ingenuos de nuevo, aquellos que se meten casi dentro de la sombrilla, porque en Valdelagrana, amigos, el viento y la arena que lleva cogen las curvas mejor que Valentino Rossi, y si te quiere dar, te da. Si el viento está mosqueao, por mucho que te cubras o por muchas camisetas que te relíes en la cabeza (técnica probada por mí mismo que resultó tan inútil como absurda), te da. Y cuidado con los bocadillos y las bebidas. Aunque todavía no hayas abierto la boca, antes de empezar a comer tus dientes ya estarán crujiendo. En el momento de abrir tu bocadillo de tortilla de patatas, ésta quedará cubierta de arena (a no ser que la cubras con tu vida) y parecerá un bocadillo de tortilla empanada. Las latas de fanta/cocacola/cerveza, etc, son también el objetivo preferido de este diablo que es el viento de Valdelagrana, ocupando toda la parte de la chapa, es decir, donde pones tu boquita para darle el buchazo. Ni el mismísimo Frank de la Jungla sobreviviría allí. Además, al bañarte, el fondo del mar estará tan revuelto que no te verás los pies y el agua estará de un oscuro tipo lago Ness que confianza, lo que se dice confianza, no transmite mucha.

Pero el infierno no termina aquí. Cuando decides marcharte, recoges tus cosas, emprendes el camino hacia la estación, coges el tren (o te metes en tu piso de allí, si tienes) y te plantas en tu casa, pensarás que la pesadilla ha terminado. Ingenuo, una vez más. Aquí es cuando empieza la 'operación buscatierraportubody'. Encontrarás arena incrustada hasta en los lugares más recónditos de tu cuerpo, descubriendo zonas que hasta ese día no sabías ni que existían. Los pliegues de la oreja, los cataplines y lo que viene siendo la raja del culo son los escondites favoritos de la arena, que se quedará allí hospedada el mayor tiempo posible, sin importarle si tu estás de acuerdo o no en la ocupación de tu cuerpo.

Y sí, cada vez le tengo más manía a la playa de Valdelagrana. Aún continúo buscando el motivo por el cual el viento vive perenne en esta playa, llegando incluso a considerar la hipótesis de la existencia de algún ser milenario y mitológico que se esconde detrás del espigón, que según mi mente insana tendría la forma del "cabezón" de art-attack pero 30 veces más grande y cuya única razón de ser es soplar hasta echar a la gente de la playa... Se admiten hipótesis de cualquier tipo, estaré abierto para escucharlas y encontrar la razón del misterio de Valdelagrana.

PD.- Algo parecido ocurre en la barrida del 'Parque Atlántico', aquí en Jerez, sólo que la inexistencia de arena hace mucho más fácil la supervivencia. Aun así, también se admiten hipótesis para descubrir la verdad.

domingo, 17 de junio de 2012

El símil de la cagalera


Sinceramente, debería escribir esto mañana por la noche, pues es mañana por la noche la auténtica víspera del que hasta ahora es, sin duda, el momento más importante de mi vida. Sin embargo, no escribo esto mañana por la noche porque, también sinceramente, mañana a esta hora no atinaré a escribir más de dos palabras con sentido, pues los nervios estarán a flor de piel y, además, estaré acostaíto para dormir horas suficientes. Supongo que los que leéis esto ya sabréis de lo que hablo. Su nombre es selectividad, y es el motivo por el que las ventas de infusiones, tilas y tranquimazines se disparan en estos días. Y esque la gente sufre, y mucho, con la PAU, llegándose incluso a desmayar a las puertas de la universidad, algo que ya me parece un pelín de novela de Localia TV.

Pero sí, esta preparación de selectividad con días enteros estudiando en la UCA y sobreviviendo a base de cafés, redbulles, etc. está siendo como una larga cagalera -gastroenteritis, como se conoce refinadamente-. He puesto un símil cotidiano para que todos lo entendáis, pues creo que todo el mundo ha tenido alguna vez cagalera, y se basa en lo siguiente: las interminables tardes de estudio podrían compararse a ese infernal retortijón que se te presenta cuando tienes gastroenteritis y con el cual parece que vas a morir si no sueltas la mercancía. Sin embargo, y aunque parezca mentira, llega un momento en el que se te pasa y todo vuelve a la normalidad. Pasaste incluso calores de muerte y sentiste que no lo superarías. Cuando llega la calma, es cuando llegas a casa, te duchas, comes, estás un ratito en el ordenador y te acuestas. Cuando te levantas y vuelves a estudiar, es como un nuevo retortijón. Así, días y días sin expulsar lo que llevas dentro y que vas reteniendo, aunque creas que no. Los dos primeros días de exámenes tienes retortijones más fuertes que nunca y haces de vientre un par de veces, quedándote más tranquilo. El último día tienes también un brutal retortijón y sientes la flora intestinal en rompan filas, una vez más. Sin embargo, obras definitivamente y terminas de echarlo tó... dejando el váter que parece que han rebañao sirope de chocolate. Desagradable, sí, pero así es. Después de esta última evacuación, tienes unos días de recuperación, hasta que el día 27 te recuperas del todo, cuando te dicen que has aprobado y que entras en la carrera elegida. Tras este crucial momento, estarás más sano que nunca y con unas ganas terribles de vivir la vida. Y sobre todo, con un maravilloso verano por delante.

Por ello, envío de aquí todos mis ánimos para aquellos andaluces que a partir de pasado mañana nos enfrentamos a selectividad, asegurándoos que vamos a aprobar todos, entrando en nuestra deseada carrera. Creo. Espero. Ojalá que sí. Espero que hayáis disfrutado con mi maravilloso símil de la cagalera, tanto estudiar a Platón tenía que dar sus frutos.

lunes, 14 de mayo de 2012

¡¡Mamáaaaaaaaaa que me derritoooooooooo!!

Entre días soleados, litros de rebujito y boñigas de caballo de kilo y medio (las boñigas, no los caballos), muere un año más la feria de Jerez con la desesperación, la nostalgia, el dolor, la tristeza, la añoranza, la angustia, la desdicha, la pesadumbre, el quebranto y la pena como sentimientos imperantes en el alma de los jerezanos y, con especial ímpetu, en el de los jóvenes, para quienes la feria es una semana mortífera de juerga sin descanso, en la que solemos llegar al sábado con una desorientación curiosa y con la flora intestinal en rompan filas, al menos personalmente. Esto último como consecuencia de la monotonía en la comida y la bebida. Y personalmente también, sin saber la razón, esta feria ha sido un pelín/bastante más aburrida que algunas anteriores. O quizás solo diferente, pero me ha gustado, y por lo leído en Twitter, veo que le ha ocurrido lo mismo a mucha gente. Puede que el motivo sea ese alma en pena llamado segundo de bachillerato que nos persigue la conciencia y no nos deja disfrutar... o no. Aún así, ha habido un momento estrella a ultimísima hora, el sábado 12 a eso de las dos de la mañana, por lo que ya más bien era domingo, bueno más bien no, era domingo del todo, por el que esta feria ya ha merecido la pena: trece tíos montados en el tótem en calzoncillos, donde el ruso dueño de aquello no tuvo más remedio que grabarnos porque le dio la gana. La gente echando fotos y aplaudiendo... oh, un despelote!  Prueba de ello son los vídeos del final de la entrada, uno a modo de espectador y otro desde dentro.
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Dejando a un lado el tema ferial, quería hablar una mijita del verano. Pero no del verano de junio, julio, agosto... no, no. El verano que, como alguien dijo en Twitter, nos ha pillado in fraganti sin saber ni dónde están los ventiladores ni dónde está el mando del aire acondicionado. Esta misma noche ha sido una tortura japonesa lo que yo y mucha gente más ha vivido en sus camas aún con edredones invernales a sus pies. La desesperación ha abarrotado Twitter, pues entre el calor y el haberse levantado a las tres de la tarde toda la semana de feria, a ver quién era el vacilón que se quedaba frito a las doce. Qué barbarie, qué malestar, qué cosa. Ni por la ventana entraba fresquito. Simplemente un bajío caliente que parecía que algún ser superior te estaba echando el aliento. Las sábanas completamente pegás. La almohada ¡CALIENTE POR LOS DOS LADOS! ¡¿Donde se ha visto eso?! La gente pedía piedad y auxilio, a través de tweets que no encontraban una respuesta que pudiera ayudarles. Así me he levantado esta mañana, con la cara cual perro maltratado. Lo mejor esque hace un rato he intentado dormir la siesta y... tampoco! Esto es Andalucía, hemos pasado de lluvias apocalípticas al calor del sáhara a las 4 de la tarde tomando colacao hirviendo en cuestión de días. Arrepentíos, el fin esta cerca.

Y aquí, los vídeos prometidos, difundirlos por ahí coño, que somos unos valientes!

Desde fuera (el auténtico grabado por Dimitri)




Desde dentro (el que te marea toíto)





PD.- Soy el de la camiseta verde, el que en unos segundos del primer vídeo se agarra al palo cual mono tití.

jueves, 5 de abril de 2012

Indignación semanasantera

Estoy tirado en el sofá del salón de mi casa escribiendo esto desde la BlackBerry con una desmotivación sistemática perruna rocambolescamente aplastante... y no esque yo sea un capillita, pero al ver y escuchar la que está cayendo ahora mismo en la ciudad por Onda Jerez y por la ventana respectivamente, me indigna sobremanera que llueva en Semana Santa cuando me he pegado tardes y tardes estudiando en mi cuarto con un sol a otro lado de mi ventana capaz de calentar cuarenta ollas de caldo de puchero.

Y esque tiene guasa que se moje la Semana Santa cuando hay gente que se tira todo un año preparándolo todo para que salgan bien las cosas, ésto añadido a un frío y un viento propios del que va en una moto en diciembre en mangas cortas, chanclas y con el pelo mojao. Además de mojarse el pasado lunes y el día de hoy, tiene toda la pinta de que la madrugá también se va a quedar con las ganas. Y el viernes ya ni te cuento.

Como he dicho, no soy de los que se dan un lote de llorar con estas cosas, pero me gusta el ambiente de la Semana Santa y hoy estoy mosqueao perdío. El año pasado me puse chorreando en la madrugá, y este, con dolor en mi alma, no me la pienso jugar. Si escampa, vámonos que nos vamos. Si no escampa, me quedaré en casita al borde de la locura tras un día entero encerradito.

Dicho todo esto, me he quedado agusto, aunque sigo cagándome en tó, especialmente en el tío que elige el tiempo, que seguro que estaba de guasa cuando eligió el tiempo de esta Semana Santa. Me juego la vida que el lunes a segunda hora hace un lorenzo de los que tienes que bajar la persiana para no achicharrarte el pescuezo.

sábado, 4 de febrero de 2012

Hasta siempre garrapateros


Dicen que se veía venir. No sé, yo no lo veía venir. A lo mejor, como no quería que pasara, no lo veía venir. La cosa esque Los Delinqüentes, los grandísimos y mitiquísimos Delinqüentes, con los que tantísimo he disfrutado, se separan. Como todo en esta vida, los grupos de música también empiezan y acaban, y el pasado jueves dieron un comunicado donde daban noticia de esta separación. Sin peleas ni malos rollos. Por lo visto, el Canijo tiene la ilusión de sacar un disco en solitario, por lo que tomarán caminos distintos, retomando Diego, quizás, Palocortao, grupo al que pertenecía antes de conocer a Migue y a Marcos el Canijo de Jeré. Pasan así a la historia Los Delinqüentes, el grupo más callejero y más revolucionario de las última décadas, sin duda. Una mezcla de rock y flamenco inconfundible con la que, aparte de música, crearon un sentimiento y una forma de vida. El sentimiento garrapatero, un ejemplo a seguir por muchos.

Atrás quedan ya los momentos compartidos con Migue Benítez, el disco de oro por las más de 50.000 copias vendidas de su primer disco en 2001, los conciertos, la mezcla de la inconfundible voz del Canijo con los dedos del Ratón a la guitarra y un sinfín de recuerdos que jamás olvidarán ni ellos ni sus seguidores. Esperemos que nunca se pierda ese sentimiento garrapatero que nos traen la flores acompañado de la flama en el carril y el aire de la calle. Porque, aunque digan que es un hasta luego, queda claro que Los Delinqüentes nunca volverán como grupo, un grupo que supo superar de una manera increíble la pérdida del grandísimo Migue Benítez, inventor del término 'garrapatero', fundador y vocalista, quien sin duda era el alma de la agrupación. A pesar de que podían haber parado por ello en 2004, decidieron seguir adelante y no solo eso, sino volver a enganchar a la multitud con 'El verde rebelde vuelve', álbum que incluía temitas tan conocidos como 'La primavera trompetera' o 'Trabubulandia'. Siguieron cantando y repartiendo alegría allá por donde iban, pero en este comienzo de 2012 han decidido poner fin a una carrera que, seguro, no imaginaban hace diez años que terminaría siendo tan exitosa.

No hay mucho más que decir. Todo garrapatero que lea esto sabrá de lo que hablo y como nos sentimos. Faltarían hojas para describirlo, pero bueno... habrá que conformarse con escuchar la amplia discografía que nos han dejado en estos diez años y... como ellos mismos dicen: ¡nos vemos por los bares!



Que aquí no se vende droga, que se vende más parriba...

PD.- Si alguien me tiene en el tuenti (Varo Nil Rodríguez), puede ver la grande recopilazione que he hecho en mi tablón de los delin desde sus inicios hasta hoy.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¡¡Yo era feliz!!

Con sólo decir que mis "momentos aquí no hay quien viva" han pasado de tener lugar por la noche a tenerlo por las tardes de los fines de semana puedo autohundirme moralmente. Y no puedo evitar pensarlo, qué remedio, es lo que me queda. Empecé el cole (quien dice "cole" dice segundo de bachillerato de letritas puras) hace tres días y ya estoy sufriendo. El primer día estuvimos ya seis horas allí y nos estuvieron dando charlas sobre selectividad y el durísimo año que nos queda por delante. Lo que más me dolió en mi corazón fue la frase de Toñi, la de filosofía: "que sepáis que este año la feria, un par de días como mucho, porque estaréis preparando los exámenes finales"... qué putadón. Lo que más me gusta del año en Jerez y resulta que la de 2012 voy a vivirla en un 20%, más o menos. Para colmo, la mayoría de mis amigos han repetido algún curso y mientras yo estudie en Mayo, ellos estarán bebiendo rebujito al solecito en dicha feria. Además, terminamos el 31 de Mayo, por lo que este curso va a correr más rápido que ninguno. Encima, el segundo día de clase ya me han puesto dos exámenes, uno el viernes que viene y otro el martes que viene, no este, sino el que viene. Vamos, tampoco sé de que me quejo, al menos tengo la suerte de haber pasado a segundo... y muchísimas personas han pasado ya por esto, por lo que si ellos han podido, yo también, que este año voy a intentar aplicarme más que nunca. Pero con la suerte que tengo, seguro que los Mayas aciertan sus predicciones y ésto se acaba en 2012, por lo que no voy a vivir ninguna feria más en condiciones. Qué dilema más grande.