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miércoles, 20 de marzo de 2013

EL TIEMPO

El tiempo. Aquello que nadie puede detener. Aquello que una vez que se va, nunca vuelve y aquello que a veces regalamos a la persona equivocada... el tiempo, culpable del desasosiego, aquello que vuela como el humo y que a veces tiramos como la colilla de un cigarro. Aquello que nos hace envejecer y a quien nadie ha sabido plantarle cara... el tiempo... ay, el tiempo... eseHIJO PUTA QUE ME JODE FINES Y FINES DE SEMANA, MES A MES, AÑO A AÑO SIN REMORDIMIENTO. 

En serio. Esto que estoy escribiendo ahora mismo lo estoy escribiendo por el simple hecho de rajar, de quejarme. Ya lo decía mi padre, que si queremos que llueva, solo tenemos que lavar el coche el día anterior. Qué barbaridad. Podemos llevar fácilmente cinco meses con buen tiempo entre semana (cuando digo buen tiempo me refiero a SOL, a ausencia de VIENTO y a ausencia de NUBES, aunque haga frío, porque es invierno y somos comprensivos). Podríamos llamarlo mala suerte, o yo que sé. Pero no, yo ya no creo que sea mala suerte. Es demasiado tiempo, coño, tiene que haber una mano negra celestial que se está descojonando de nosotros desde arriba. Algún San Pedro que le da al botoncito pa echar las nubes los viernes a eso de las dos de la tarde. Yo entiendo que para Dios o para quien mande ahí será gracioso ver a la gente mosqueaísima y corriendo pa no mojarse. Pa mí lo sería, para qué mentir. Sin embargo, por esa regla de que si entre semana hay buen tiempo, los findes no lo hay, solemos tener la esperanza, el deseo y la ilusión de que, si entre semana hace mal tiempo y vemos rayos y centellas, luz, fuego y destrucción golpear las ventanas de nuestra clase en el colegio/universidad, el finde hará buen tiempo, porque en teoría debería ser así, pero NO. Si entre semana está malo, el fin de semana empeora. Si entre semana está malo, en el finde no caerán gotas, caerán cortinas de agua, tsunamis celestiales, y si puede ser, de lao. Cuando digo que llueve "de lao" me refiero a que el viento y la lluvia harán una competición para ver quién echa mas cojones, con los humanos como víctimas inocentes.

¿Qué trae todo esto como consecuencias?  Miles y miles de chavales que, tras la dura semana de instituto sin poder salir de sus casas (sobre todo en época de exámenes) y viendo el sol golpear su ventana, se enfrentan a la libertad del fin de semana con la alegría de poder disfrutar con sus amigos de la calle, de una cerveza, de un latigaso o cubata, de un paseito por el centro... sí... libertad... A lo que acabamos enfrentándonos es a esos miles y miles de chavales indignaísimos y a un Twitter petao de quejas y desesperación. Este invierno solo he podido disfrutar de UN DÍA de campito... Y ENFANGAO! La verdad es que no hay derecho. Yo no sé en el resto de España, pero en Jerez por lo menos, es así. Este viernes es nuestra fiesta de la primavera (tercera a la que voy) y la cosa no varía. En 2011 hizo un viento que no te lo crees ni tú. En 2012, nubes que asustaban, y para este año, lluvia por los cuatro costaos. Y en Semana Santa, más y mejor. Sin embargo, hasta que no llegue el viernes y vea que está lloviendo, mantengo la esperanza. Como cada finde, vaya. No me llames iluso porque tenga una ilusión. Y me da igual que me digan rajón, o lo que sea, pero es que me toca los huevos. El mal tiempo me hunde y me desespera, y seguro que hay más gente que piensa como yo. Y que me diguá, joé, que rajo porque quiero que pa eso es mi blog. Ea, adiós.

Y TODAVÍA HABRÁ GENTE A LA QUE LE GUSTE LA LLUVIA DE LOS COJONES. IRARCARAJO TÓS!

martes, 6 de noviembre de 2012

Me cago en...

Me va estupendamente en Sevilla, sí. En serio, eh, estoy contento tanto con la universidad como con la residencia. Me gusta volver a Jerez los findes, sí, pero me va bien, no os preocupéis. Sin embargo, hay en esta ciudad y, sobre todo, en esta etapa de mi vida, una serie de cosas que me sacan completamente de quicio. Que lo mismo estudiando en cualquier otro recóndito lugar del planeta también me ocurriría lo mismo, que no es que le tenga manía a Sevilla, ni mucho menos, eh, que las sevillanas están que se rompen. Pero a lo que íbamos. La idea de esta entrada me ha surgido a raíz del maldito wifi de la residencia. Pero, en realidad, no es solo el wifi, sino un cúmulo de factores que me tocan los cataplines a dos manos. Y es que, me cago en...

Las señoras de los autobuses que hablan a 700214541210 decibelios a las 7:30 de la mañana al ladito tuya. Los autobuses que no llegan a su hora. Los semáforos que están en verde para los coches un minuto y medio y veinte segundos para los peatones. Me cago en mi Google Chrome que no abre la plataforma virtual de la US en mi ordenador y me obliga a usar Internet Explorer. En las clases de Competencia Comunicativa en español, donde nuestra profe se dedica a hablar cual radio sin botón de pause. En mi despertador que suena sin piedad a las 7 de la mañana gritándome al oído como si le fuera la vida en ello. Me cago en tener que pensar qué hacerme de cenar. En lo larguísimas que son las avenidas. En el frío de por las mañanas. En que llueva a muerte justo cuando salgo de la universidad. En que los autobuses lleguen petaos' y tener que ir de pie todo el camino. Me cago en ser el primero en tener que levantarme de los cuatro que vivimos en el mismo apartamento y escuchar como se mueven en sus calentitas camas cuando yo ya estoy subiendo las escaleras para marcharme. Me cago también en la rajita que tiene la segunda tapa del váter y que me tira un pellizco en la cacha izquierda cada vez que cago. En tener el día más importante de clase los viernes y no poder salir de fiesta los jueves. En los 3G del móvil que se van cuando voy en el tren. En tener que ir a renovar el bonobus todas las semanas. En tener que volver los miércoles a Jerez para ir a la escuela de idiomas y luego regresar a Sevilla. No me cago ya en el wifi en sí porque lo han arreglado y parece que se está portando, por el momento. Me cago en la gente que los jueves por la noche, mientras duermo, se oyen salir de la residencia con botellones y cosas guapas para salir de fiesta. Me cago en el compare de la guitarrita eléctrica que se pone a las once de la noche a tocarla con su amplificador y tó'. Me cago en que los profesores han perdido la bonita costumbre de dejar un descansito entre las dos horas de asignatura. Me cago en la morriña catastrófica que me entra después de comer y que me deja durmiendo la siesta, mínimo 2 horas, sin poder despertarme antes. En que no me de tiempo de desayunar algo contundente antes de irme. En mi maleta del chino, cuya cremallera ha durado viva la friolera de 3 semanas. En los subrayadores amarillos fluorescente, que se le ponen la puntita azul cuando subrayas boli y ya nunca vuelven a ser lo que eran. Me cago en los domingos, que ya ni son domingos ni ná', pues me levanto a las dos de la tarde y tengo que coger el tren a las 18:12. Me cago en la ducha del cuarto de baño, donde un obeso no cabría. Al menos, sé que es imposible que me resbale y me caiga, más que nada porque no quepo  ni sentado en el suelo. Me cago en las prisas por coger el tren y en la gente que sale corriendo en todas las direcciones en la estación. Y en que alguien ocupe mi sitio y tener que decirle "perdona, ahí voy yo". Y me cago en muchas cosas más que ahora mismo no recuerdo, seguro, y que pondré por aquí cuando se me antoje.

Ea, hasta otra!

lunes, 13 de agosto de 2012

El misterio de Valdelagrana


Después de haber ido a la playa de Valdelagrana varias veces este verano (más que nada porque es hacia donde más barato cuesta el tren y la más cercana, no mi preferida, lógicamente), mi mente voladora, libre y filósofa ha llegado a la humilde conclusión de que un fenómeno paranormal campa a sus anchas por este rincón de El Puerto de Santa María. Un fenómeno merecedor de ser estudiado por Íker Jiménez y sus compañeros en el tenebroso programa 'Cuarto milenio', donde en muchas ocasiones se tratan temas mucho más estúpidos que ésto que ocurre a diario en la playa de Valdelagrana.

Al igual que, vayas el día que vayas, a la hora que vayas, en el Polo Norte hará frío, o al igual que en cualquier desierto durante el día hará calor, en este lugar del oceano Atlántico, vayas el día que vayas, y haga o no haga viento en el resto del universo, SIEMPRE hará un viento hiperultradesagradable que te impedirá disfrutar del día de playa que tenías planeado. A no ser que te lleves una tienda de campaña y te encierres herméticamente o construyas una muralla-fortaleza propia de los musulmanes que ocuparon la península ibérica allá por el siglo VIII. Sea de poniente o de levante, el ventarrón será inevitable.

Además, en Valdelagrana el viento no solo te fastidia todos tus preparativos, sino que lo hace de una manera maquiavélica y engañosa. Al bajarte del tren y salir de la estación (o de tu piso si es que tienes un piso allí), surgirán comentarios tipo "pues hoy se va a estar bien, no se mueven ni las hojas de los árboles"... Ingenuos. Conforme vayas avanzando hacia lo que es la playa, percibirás que el viento va 'in crescendo' paulatinamente hasta que, en el momento de pisar la arena, el huracán será más propio de EEUU que de Andalucía. Verás sombrillas volar y dando vueltas a una velocidad pasmosa mientras el dueño de dicha sombrilla aparecerá 30 metros más atrás sacando su faceta Usain Bolt para alcanzarla. Por otro lado, observarás sombrillas colocadas en diagonal casi tumbadas a modo de muralla y gente dentro tratando de cubrirse de los azotes de la fina arena que te da en las carnes y flipas en colores. Y si te entra en los ojos, flipas en colores y 3D. Ingenuos de nuevo, aquellos que se meten casi dentro de la sombrilla, porque en Valdelagrana, amigos, el viento y la arena que lleva cogen las curvas mejor que Valentino Rossi, y si te quiere dar, te da. Si el viento está mosqueao, por mucho que te cubras o por muchas camisetas que te relíes en la cabeza (técnica probada por mí mismo que resultó tan inútil como absurda), te da. Y cuidado con los bocadillos y las bebidas. Aunque todavía no hayas abierto la boca, antes de empezar a comer tus dientes ya estarán crujiendo. En el momento de abrir tu bocadillo de tortilla de patatas, ésta quedará cubierta de arena (a no ser que la cubras con tu vida) y parecerá un bocadillo de tortilla empanada. Las latas de fanta/cocacola/cerveza, etc, son también el objetivo preferido de este diablo que es el viento de Valdelagrana, ocupando toda la parte de la chapa, es decir, donde pones tu boquita para darle el buchazo. Ni el mismísimo Frank de la Jungla sobreviviría allí. Además, al bañarte, el fondo del mar estará tan revuelto que no te verás los pies y el agua estará de un oscuro tipo lago Ness que confianza, lo que se dice confianza, no transmite mucha.

Pero el infierno no termina aquí. Cuando decides marcharte, recoges tus cosas, emprendes el camino hacia la estación, coges el tren (o te metes en tu piso de allí, si tienes) y te plantas en tu casa, pensarás que la pesadilla ha terminado. Ingenuo, una vez más. Aquí es cuando empieza la 'operación buscatierraportubody'. Encontrarás arena incrustada hasta en los lugares más recónditos de tu cuerpo, descubriendo zonas que hasta ese día no sabías ni que existían. Los pliegues de la oreja, los cataplines y lo que viene siendo la raja del culo son los escondites favoritos de la arena, que se quedará allí hospedada el mayor tiempo posible, sin importarle si tu estás de acuerdo o no en la ocupación de tu cuerpo.

Y sí, cada vez le tengo más manía a la playa de Valdelagrana. Aún continúo buscando el motivo por el cual el viento vive perenne en esta playa, llegando incluso a considerar la hipótesis de la existencia de algún ser milenario y mitológico que se esconde detrás del espigón, que según mi mente insana tendría la forma del "cabezón" de art-attack pero 30 veces más grande y cuya única razón de ser es soplar hasta echar a la gente de la playa... Se admiten hipótesis de cualquier tipo, estaré abierto para escucharlas y encontrar la razón del misterio de Valdelagrana.

PD.- Algo parecido ocurre en la barrida del 'Parque Atlántico', aquí en Jerez, sólo que la inexistencia de arena hace mucho más fácil la supervivencia. Aun así, también se admiten hipótesis para descubrir la verdad.

jueves, 5 de abril de 2012

Indignación semanasantera

Estoy tirado en el sofá del salón de mi casa escribiendo esto desde la BlackBerry con una desmotivación sistemática perruna rocambolescamente aplastante... y no esque yo sea un capillita, pero al ver y escuchar la que está cayendo ahora mismo en la ciudad por Onda Jerez y por la ventana respectivamente, me indigna sobremanera que llueva en Semana Santa cuando me he pegado tardes y tardes estudiando en mi cuarto con un sol a otro lado de mi ventana capaz de calentar cuarenta ollas de caldo de puchero.

Y esque tiene guasa que se moje la Semana Santa cuando hay gente que se tira todo un año preparándolo todo para que salgan bien las cosas, ésto añadido a un frío y un viento propios del que va en una moto en diciembre en mangas cortas, chanclas y con el pelo mojao. Además de mojarse el pasado lunes y el día de hoy, tiene toda la pinta de que la madrugá también se va a quedar con las ganas. Y el viernes ya ni te cuento.

Como he dicho, no soy de los que se dan un lote de llorar con estas cosas, pero me gusta el ambiente de la Semana Santa y hoy estoy mosqueao perdío. El año pasado me puse chorreando en la madrugá, y este, con dolor en mi alma, no me la pienso jugar. Si escampa, vámonos que nos vamos. Si no escampa, me quedaré en casita al borde de la locura tras un día entero encerradito.

Dicho todo esto, me he quedado agusto, aunque sigo cagándome en tó, especialmente en el tío que elige el tiempo, que seguro que estaba de guasa cuando eligió el tiempo de esta Semana Santa. Me juego la vida que el lunes a segunda hora hace un lorenzo de los que tienes que bajar la persiana para no achicharrarte el pescuezo.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¡¡Yo era feliz!!

Con sólo decir que mis "momentos aquí no hay quien viva" han pasado de tener lugar por la noche a tenerlo por las tardes de los fines de semana puedo autohundirme moralmente. Y no puedo evitar pensarlo, qué remedio, es lo que me queda. Empecé el cole (quien dice "cole" dice segundo de bachillerato de letritas puras) hace tres días y ya estoy sufriendo. El primer día estuvimos ya seis horas allí y nos estuvieron dando charlas sobre selectividad y el durísimo año que nos queda por delante. Lo que más me dolió en mi corazón fue la frase de Toñi, la de filosofía: "que sepáis que este año la feria, un par de días como mucho, porque estaréis preparando los exámenes finales"... qué putadón. Lo que más me gusta del año en Jerez y resulta que la de 2012 voy a vivirla en un 20%, más o menos. Para colmo, la mayoría de mis amigos han repetido algún curso y mientras yo estudie en Mayo, ellos estarán bebiendo rebujito al solecito en dicha feria. Además, terminamos el 31 de Mayo, por lo que este curso va a correr más rápido que ninguno. Encima, el segundo día de clase ya me han puesto dos exámenes, uno el viernes que viene y otro el martes que viene, no este, sino el que viene. Vamos, tampoco sé de que me quejo, al menos tengo la suerte de haber pasado a segundo... y muchísimas personas han pasado ya por esto, por lo que si ellos han podido, yo también, que este año voy a intentar aplicarme más que nunca. Pero con la suerte que tengo, seguro que los Mayas aciertan sus predicciones y ésto se acaba en 2012, por lo que no voy a vivir ninguna feria más en condiciones. Qué dilema más grande.

sábado, 10 de septiembre de 2011

¡Planazo para rematar el verano!

Escuchando la edición especial del disco-libtro de Migue Benítez que adquirí hace tres días y de la cual me han sorprendido gratamente los doce temas que han añadido en otro CD en esta edición y el libro de poesías, retomo este blog que he tenido un poco abandonado últimamente únicamente para contar lo bien (ironía) que voy a cerrar este súper verano que me he pegado. Aunque parezca extraño, no. No me voy de fiesta, ni al Puerto ni a ningún sitio. El plan para éste sabado era una barbacoa en casa de un amigo desde el mediodía hasta eso de las ocho de la tarde -a esa hora tendría que haberme marchado yo, ahora cuento por qué- en la que se preveía comer, beber un poco y ponernos al solecito con mi guitarra a nuestro rollito. Además, contando con un piscinote interior que quita las penitas der zentío. La cosa esque el día se ha despertado nublado, y aunque hace calor, el anfritrión ha valorado el día como inapropiado para una barbacoa. Una gran manera de empezar un sábado que pensaba que iba a ser bastante entretenido. Además, no un sábado cualquiera, sino el último del verano. El último antes de un segundo de bachillerato cargadito de exámenes y agobios.

Para colmo, esta noche tampoco puedo salir, pues tengo la boda del hijo de los amigos de mis padres, los cuáles fueron nuestros vecinos bastante tiempo. Que está bien eso de ir a su boda, es lo normal, se casa el chaveita con 23 años con su plaza fija en la guardia civil y ya tiene su vida casi hecha, pero, ¿tiene que ser un sábado a las 21:00 h? (ése era el motivo por el cual tenía que irme antes de la barbacoa). Pues sí, no había mas días y a mí el último sábado del verano 2011 me va a saber a una boda en la que no voy a concoer a nadie en vez de a una fiesta por todo lo alto, como debe ser. Y el jueves, al cole, ¡qué ilusión, volver a estrenar zapatos y libros, volver a encontrar a viejos amigos y juntos volver a empezar!

miércoles, 3 de agosto de 2011

Cositas de madres

Por regla general, es en nuestra adolescencia cuando más nos quejamos del comportamiento de nuestros padres/madres, o del comportamiento de ambos. Que lo mismo no, que lo mismo tu madre es la persona mas enrollada que conoces y le gusta más salir de juerga que a ti mismo, cosa que a mí personalmente no me ocurre, ni me gustaría que me ocurriese, que ella ya pasó su etapa pastillera, ¡coño! Bueno, la cosa esque llevo apuntado en el gimnasio desde el día 1 de julio de 2011 y habré faltado un par de días como mucho desde entonces. Por jugarretas malvadas del destino, el chaval con el que voy en moto se lastimó el otro día el cuello haciendo abdominales y ha decidido tomarse esta semana de descanso, y llevo, con hoy, tres días seguidos sin ir. Hasta ahí, todo bien, el problema viene cuando mi madre me dice que ella me lleva y yo le digo que todavía sólo no voy, por dos motivos: el primero, porque es mi colega quien se sabe la tabla de ejercicios que estamos haciendo cada día y que aún no me la he aprendido, y el segundo esque estoy empezando hombre, en muchos ejercicios necesito la ayuda de dicho individuo lesionado para levantar las pesas... Pues eso ella no lo entiende, y se ceba contra mí con frases tan de madre como "ésto lo sabía yo, yo sabía que al final no ibas a ir al gimnasio, pues ya te estoy quitando, vamos, tú te crees que a tu padre le regalan el dinero que está hartito de trabajar para que tu ahora no vayas al gimnasio, etcétera, etcétera..." ¡Mamá, joé! Que sí voy a ir, que nada más que es esta semana, por favor no me tortures psicológicamente. Además, soy el primero que se quiere poner fuertecito para ir por la playa paseando embadurnado en aceite con el bañador remangadito cual titiboy de Benidorm...

Como conclusión, solo me queda resignarme al comportamiento de mi madre, aunque a veces, como hoy, parece que busque discutir por discutir. Además, me está haciendo ya un plato de pechuguita de pollo con papas que no se lo salta un romano, jiji.
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PD.- Lo de titiboy, ironía, odio el típico petaito de playa que se pasea por la orilla marcando abdominales... ¡así se le revienten uno a uno!
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lunes, 1 de agosto de 2011

¡¿Pero ésto qué eeeeeeeees?!

Reposando el plato de puchero que me ha preparado mi madre y el yogur de macedonia escribo esto para mostar mi indignación hacia el tío que elige el tiempo. Me levanto a eso de las 11:00 de la mañana y me quedo sin ir al gimnasio porque el chaval con el que voy tenía que ir al médico y yo no tenía como irme hasta allí. Primer fallo del día. Y para colmo, me da por subir la persiana y veo que está... ¡chispeando! ¡Qué pasa! ¡Que estamos a 1 de Agosto, qué pinta ahora que llueva, en Andalucía, en Cádiz, en Jerez...! Para colmo, el calor sigue siendo casi el mismo, es decir, tenemos calor, pero no sol y sí pequeñas lluvias dispersas que hacen que este primer día del "mes del verano" parezca un día de otoño de asfixiante calor... qué manera de minar la moral de la gente.

Encima, me entero hoy que la Feria de la Urta (Rota) y las barbacoas del trofeo Carranza coinciden este fin de semana, viernes y sábado respectivamente... ¿quién tendría la brillante idea? Además, el jueves es el cumpleaños de mi mejor amigo y habrá que comprarle algo. No sé de donde voy a sacar el dinero, pues me niego a perderme ninguno de los eventos anteriormente mencionados... Sé que me apunto a un bombardeo, ya lo dice mi madre, pero tendré que aprovechar, que como dije hace un par de días, los pasos del quince de septiembre se oyen cada vez con más fuerza. Como no salga un sol hiperresplandeciente y un cielo azul como el de los Teletubbies, cabe la posibilidad de que me entre un arrebato de locura y reviente a más de uno...

Pd.- esto último, ironía, quede claro que estoy en contra de la violencia. Hasta otra.