lunes, 13 de agosto de 2012

El misterio de Valdelagrana


Después de haber ido a la playa de Valdelagrana varias veces este verano (más que nada porque es hacia donde más barato cuesta el tren y la más cercana, no mi preferida, lógicamente), mi mente voladora, libre y filósofa ha llegado a la humilde conclusión de que un fenómeno paranormal campa a sus anchas por este rincón de El Puerto de Santa María. Un fenómeno merecedor de ser estudiado por Íker Jiménez y sus compañeros en el tenebroso programa 'Cuarto milenio', donde en muchas ocasiones se tratan temas mucho más estúpidos que ésto que ocurre a diario en la playa de Valdelagrana.

Al igual que, vayas el día que vayas, a la hora que vayas, en el Polo Norte hará frío, o al igual que en cualquier desierto durante el día hará calor, en este lugar del oceano Atlántico, vayas el día que vayas, y haga o no haga viento en el resto del universo, SIEMPRE hará un viento hiperultradesagradable que te impedirá disfrutar del día de playa que tenías planeado. A no ser que te lleves una tienda de campaña y te encierres herméticamente o construyas una muralla-fortaleza propia de los musulmanes que ocuparon la península ibérica allá por el siglo VIII. Sea de poniente o de levante, el ventarrón será inevitable.

Además, en Valdelagrana el viento no solo te fastidia todos tus preparativos, sino que lo hace de una manera maquiavélica y engañosa. Al bajarte del tren y salir de la estación (o de tu piso si es que tienes un piso allí), surgirán comentarios tipo "pues hoy se va a estar bien, no se mueven ni las hojas de los árboles"... Ingenuos. Conforme vayas avanzando hacia lo que es la playa, percibirás que el viento va 'in crescendo' paulatinamente hasta que, en el momento de pisar la arena, el huracán será más propio de EEUU que de Andalucía. Verás sombrillas volar y dando vueltas a una velocidad pasmosa mientras el dueño de dicha sombrilla aparecerá 30 metros más atrás sacando su faceta Usain Bolt para alcanzarla. Por otro lado, observarás sombrillas colocadas en diagonal casi tumbadas a modo de muralla y gente dentro tratando de cubrirse de los azotes de la fina arena que te da en las carnes y flipas en colores. Y si te entra en los ojos, flipas en colores y 3D. Ingenuos de nuevo, aquellos que se meten casi dentro de la sombrilla, porque en Valdelagrana, amigos, el viento y la arena que lleva cogen las curvas mejor que Valentino Rossi, y si te quiere dar, te da. Si el viento está mosqueao, por mucho que te cubras o por muchas camisetas que te relíes en la cabeza (técnica probada por mí mismo que resultó tan inútil como absurda), te da. Y cuidado con los bocadillos y las bebidas. Aunque todavía no hayas abierto la boca, antes de empezar a comer tus dientes ya estarán crujiendo. En el momento de abrir tu bocadillo de tortilla de patatas, ésta quedará cubierta de arena (a no ser que la cubras con tu vida) y parecerá un bocadillo de tortilla empanada. Las latas de fanta/cocacola/cerveza, etc, son también el objetivo preferido de este diablo que es el viento de Valdelagrana, ocupando toda la parte de la chapa, es decir, donde pones tu boquita para darle el buchazo. Ni el mismísimo Frank de la Jungla sobreviviría allí. Además, al bañarte, el fondo del mar estará tan revuelto que no te verás los pies y el agua estará de un oscuro tipo lago Ness que confianza, lo que se dice confianza, no transmite mucha.

Pero el infierno no termina aquí. Cuando decides marcharte, recoges tus cosas, emprendes el camino hacia la estación, coges el tren (o te metes en tu piso de allí, si tienes) y te plantas en tu casa, pensarás que la pesadilla ha terminado. Ingenuo, una vez más. Aquí es cuando empieza la 'operación buscatierraportubody'. Encontrarás arena incrustada hasta en los lugares más recónditos de tu cuerpo, descubriendo zonas que hasta ese día no sabías ni que existían. Los pliegues de la oreja, los cataplines y lo que viene siendo la raja del culo son los escondites favoritos de la arena, que se quedará allí hospedada el mayor tiempo posible, sin importarle si tu estás de acuerdo o no en la ocupación de tu cuerpo.

Y sí, cada vez le tengo más manía a la playa de Valdelagrana. Aún continúo buscando el motivo por el cual el viento vive perenne en esta playa, llegando incluso a considerar la hipótesis de la existencia de algún ser milenario y mitológico que se esconde detrás del espigón, que según mi mente insana tendría la forma del "cabezón" de art-attack pero 30 veces más grande y cuya única razón de ser es soplar hasta echar a la gente de la playa... Se admiten hipótesis de cualquier tipo, estaré abierto para escucharlas y encontrar la razón del misterio de Valdelagrana.

PD.- Algo parecido ocurre en la barrida del 'Parque Atlántico', aquí en Jerez, sólo que la inexistencia de arena hace mucho más fácil la supervivencia. Aun así, también se admiten hipótesis para descubrir la verdad.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Así viví Selectividad: Día 2 (20/06/2012)

Éste fue el día del "a ver qué pasa". Os preguntaréis el por qué, y esque el exámen de esta segunda jornada de selectividad era el de historia del arte, asignatura para la cual sólo "estudié" un día, intentando memorizar todo lo posible desde el arte musulmán hasta el arte del siglo XX, de donde en la opción B del exámen aparecerían dos imágenes y dos preguntas teóricas. De lo que caería en la opción A (desde la Prehistoria hasta el Barroco), ni pajolera idea. Bueno, pajolera sí; lo que se me había quedado grabado en el cerebro durante el curso.

Yo no quería hacer esta asignatura, pues sabía con creces que no tendría tiempo para prepararla por la extensión/dificultad de las demás. Sin embargo, la mano de mi santa madre tuvo mucho que ver en que este 20 de junio de 2012 estuviese yo haciendo el examen. La historia se remonta al día 30 de Mayo, cuando me dieron las notas. La alegría colectiva por los aprobados nos hizo ir todos juntos a los 100 Montaditos, donde nos pusimos hasta las cejas de cerveza. Por ello llegué contentín a mi casa y mi madre, que había estado esperándome hasta cerca de la 1:00, me obligó a rellenar en ese instante el papel de las asignaturas que iba a hacer en selectividad. Me dijo que las hiciera todas, incluyendo arte como específica, pues solo costaba 15 euros cada una. Yo insistí en que no podría preparármelo, pero ella insistió más diciéndome que "lo mismo me tocaba algo que me sabía del curso". Además, me contaba 0,20 para periodismo, es decir, 0,20 puntos por cada punto conseguido en el exámen. Porque tenía sueño y porque no tenía ganas de discutir, acepté lo que me aconsejaba mi madre. Y menos mal...

7:30 a.m.

Se levanta el menda. Mucho más relajado que el día anterior, me voy vistiendo con tranquilidad, casi seguro de que a la media hora entregaría el examen, ya que pensaba que no tendría tantísima suerte como para que me tocase algo que me supiese por defecto. No suelo ser pesimista, pero ese día tenía que tener muchísima suerte. Son cientos de obras y de preguntas teóricas las que podrían caer, pero... si el día anterior tuve mala suerte con los dos literarios, ¿por qué hoy no iba a ser al contrario?

8:00 a.m.

Me monto en el coche con mi madre y tiro para la UCA sin ni siquiera repasar nada, sabedor de que por mucho que lo mirase ya, no aprendería nada nuevo (y eso es mas verdá que verdá). Tranquilidad absoluta. Creo que en ese aspecto, el ir tan poco preparado me sirvió mucho para no ponerme nervioso. Tras el breve trayecto en coche llego allí y, un día más, me encuentro a la gente histérica, aunque ya un poco menos al haber pasado lo más difícil. Encuentro a una de mis compañeras con los nervios a flor de piel. Yo, lejos de unirme a su histerismo, intento calmarla porque soy un señor.

8:30 a.m.

La suerte está echada. Más que nunca, lo que tenía que tener era una papa de 30 kilos para aprobar este exámen. Tras el protocolo de las tarjetitas y las explicaciones de cómo va la cosa y el tiempo que tenemos, comienzan a repartir los exámenes. Cuando me llega el folio, lógicamente, me voy directamente hacia la opción B. ¿Eh? Lo que suponía. La primera imágen, una cúpula que todavía no he descubierto cual es. La segunda imagen, un cuadro de Van Gogh de una casa que tampoco sé aún de cual se trata. Por su parte, las preguntas teóricas eran "Arte nazarí: La Alhambra y el Generalife" y "La escultura barroca en Italia: Bernini". Estaba perdido. Sin embargo, en estos segundos de pesadumbre y desolación recordé que había una opción A, la cual no me había mirado pero que, sin embargo, me depararía una grata sorpresa. Al levantar la mirada hacia dicha opción, vi la pintura más conocida del arte Paleocristiano: el Pantocrátor. Coño, ¡que me lo sé más o menos, que me cayó en el examen de este tema en el instituto! Me fijo en la otra imagen y... ¡HOSTIAS, EL MOISÉS DE MIGUEL ÁNGEL! A 2,5 cada pregunta, si hacía esas dos perfectas, ya tendría el aprobado y un punto más sobre la nota final. Sin embargo, está claro que tener las dos imágenes perfectas era una hazaña al alcance de muy pocos, más sin haber estudiado. Entonces leí las preguntas teóricas: "Arquitectura egipcia: la tumba y el templo". Rápidamente sentí un subidón y me dije "hostia, hostia, hostia que aquí me enrollo yo y saco por lo menos un puntazo". Veo la otra y leo: "La pintura barroca española. El realismo barroco: Velázquez y Murillo". ¿Quién, después de haber dado a Velázquez en la clase por activa y por pasiva no iba a sacar al menos la mitad de la pregunta? Entonces me dije "killo Álvaro, que no hay más preguntas, ¡que puedes aprobar la opción A sobrao'!". A partir de ahí, comencé a enrollarme con las dos imágenes hasta rellenar tres carillas con cada una. Yo mientras escribía, no paraba de flipar conmigo mismo. Cuantas más cosas escribía, más cosas recordaba. Era ese típico momento de felicidad en el que se te olvidan todos los problemas. Pim, pam, pim, pam, sublime. Cuando terminé las imágenes comencé con las teóricas. En la de Egipto he de reconocer que le solté el rollo al que corrigiera hablándole más de cosas de historia y sociedad de la época que de la misma tumba y del templo, que era de lo que realmente trataba la pregunta. Por otra parte, para la de Velázquez y Murillo, también he de reconocer que no hablé de ninguna característica de la pintura barroca, ni de Murillo, del cual no tenía ni idea. Sólo Velázquez. Dibujé en mi mente el cuadro de las Meninas y me puse a sacarle las características que iba viendo y luego le solté un trocito de la vida del mismísimo Velázquez. La gente se iba retirando del aula y yo continuaba escribiendo. Es más, terminé de los últimos.

10:00 a.m.

Sin duda, cuando entregué, sentí una de las mejores sensaciones que se ha convertido en uno de los mejores recuerdos que me ha dejado la temida selectividad: la certeza de que, aún sin estudiar, aprendí durante el curso lo suficiente para aprobar un examen de historia del arte, la asignatura más gorda del mundo entero. La consecuencia directa, un 6,5 que me sumó a la nota final 1,3 puntos, puntos que de no haber conseguido no habría podido entrar en la carrera de periodismo en Sevilla, al menos en la primera convocatoria.

MORALEJA DEL SEGUNDO DÍA: "HAZLE CASO A TU MADRE, PUES SIEMPRE LLEVARÁ LA RAZÓN. SIEMPRE."

MORALEJA SERIA: "AUNQUE HAYA SÓLO UNA OPORTUNIDAD ENTRE MILES, SIEMPRE MERECERÁ LA PENA INTENTARLO."

lunes, 30 de julio de 2012

1 año de Agustisimísimo


A pesar de tener durante este mes un poco abandonado el blog, sabía yo que por estas fechas, hace un año, entre el calor y el aburrimiento, nació este maravilloso y espléndido blog que salva con su ingenio y su calidad las noches de aburrimiento y desasosiego de millones de seres que viven sin ilusiones delante de la pantalla de un ordenador... y no me equivocaba. Sin embargo, mi torrija veraniega ha hecho que se me pase la fecha. Ayer domingo, 29 de Julio de 2012, "Agustisimísimo..." cumplió su primer año de vida, con 43 entradas -con ésta-, 2 tristes comentarios y 3951 páginas vistas dentro del blog. 
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Si hace un año hacía una noche de calor asfixiante y me encontraba viendo Aquí no hay quien viva, hoy escribo desde un ordenador portátil, el calor es más o menos soportable y no están echando Anhqv en Neox. Además, hace un año me quedaba por delante el maldito curso de 2º de bachillerato y una selectividad que, hoy por hoy, son historia, pues hoy mismo he visitado las que serán mi facultad y mi residencia en Sevilla para comenzar el grado de periodismo. Si hace un año lo último que deseaba era comenzar el curso, hoy por una parte tengo la ilusión de comenzar una nueva etapa en mi vida: la vida del universitario, algo, según dicen, irrepetible e inolvidable. Si hace un año la que venía a saludarme cada mañana a los pies de mi cama era Dana, hoy es Kira y, sobre todo, si hace un año tenía 17 años, hoy soy mayor de edad. Además, si en 2011 aún no había pisado el extranjero más allá de Portugal, hoy puedo decir que he subido a la Torre Eiffel. Todo esto, unido a la vivencia de una nocheviejauna semana santa, una feria y una graduación más para la colección. Incluso he presenciado la separación de Los Delinqüentes, algo que ni siquiera imaginaba. Es más, a lo largo de estos 365 días he logrado cogerle el gusto a la cerveza, un hecho que de pequeño me parecía imposible y que se ha convertido en un auténtico placer. Y, sobre todo, este blog ha experimentado un grandísimo y paulatino avance en las visitas por cada entrada, llegando a recibir una media de 70 por cada una que escribo.

Por otra parte, hay cosas que siguen donde y como estaban. Sigo tan garrapatero como siempre, tan aplicao en los estudios cuando hay que aplicarse como siempre, tan fiestero como siempre, tan canijo como siempre, tan flipao de la guitarra como siempre, tan flipao de Toy Story como siempre, tan que no veo un nabo sin gafas/lentillas como siempre y tan pectus excavatum como siempre. Eso, entre otras cosas realmente importantes en las que no entraré para evitar emociones tontas de última hora, que esto no es un blog serio, coño. Sin nada más que decir, gracias a los que me visitan y me recomiendan, pues aunque escribiría aunque nadie me leyese, esto es un aliciente para seguir haciéndolo. Sabéis que mi única misión es entretener un poco, y al ver que en ocasiones lo consigo, ya merece la pena.

Un saludo a todos y larga vida a Agustisimísimo y sus lectores!!

lunes, 9 de julio de 2012

Así viví Selectividad: Día 1 (19/06/2012)

Con esta entrada, comienza una saga de tres capítulos en la que contaré al detalle como viví la experiencia de selectividad desde el primer día hasta el último. Un total de tres jornadas de nervios, tensión y embotamiento cerebral.

Lunes, 18 de Junio de 2012 (previa)

20:00 horas en adelante...

Desde este momento, tras terminar de hacer un repaso general a las asignaturas generales (lengua, filosofia e inglés) sin saber qué apuntes coger y perdiendo el tiempo más que otra cosa, la hiperactividad y el nerviosismo extremo se apoderan de mí. Pensaba que los nervios no podrían conmigo, pero sí. Desde aquí hasta que empieza el Croacia - España estoy pegando brincos y gritos por la casa sin sentido alguno y semi-torturando a mi perra, cogiéndola en brazos y estrujándola sin pudor, con las risas y los "este niño está majara" de mis padres y mi hermana. Bueno, y durante el partido también. Para colmo, España gana con gol de Navas en el 87' y se unen el sofoco del partido y el de selectividad, lo que derivará en un insomnio posterior que me tendrá en vilo hasta las dos de la madrugada, más o menos, teniendo que levantarme al día siguiente a las 7:30 para afrontar la batalla.

Martes, 19 de Junio de 2012

7:30 a.m.

Se levanta el menda. Con un sueño curioso y con una nube en cada ojo, empiezo a vestirme con la cabeza puesta en la mala suerte que tendría si cayesen dos textos literarios en la prueba de lengua y literatura. No, hombre, no creo yo, tantos años cayendo uno periodístico y uno literario... ¿por qué iba a tener yo la mala suerte? Tras vestirme y aún casi sin ver, me tomo un simple colacaito para no tener muchas cosas en el estómago, me monto en el coche, DNI y tarjeta de selectividad en mano y sin repasar nada más. La suerte está echada.

Al llegar a la UCA, se pueden observar caras de histerismo y preocupación extremas, junto a otros rostros que, más que eso, reflejan la desorientación al no encontrar a ningún compañero ni profesor de su instituto. Yo, por mi parte y a pesar de mi desorientación mañanera, encuentro rápido a los míos. Un poco de charla y un poco de encomendamiento a los dioses del olimpo grecorromano nunca están de más, por lo que es lo que decido hacer a pocos minutos de entrar en uno de los aulas de la sede X.

8:30 a.m.

Tras estar un ratazo en la puerta del aula con sudores, retortijones y tembliques de piernas generalizados, entrar y colocarnos en dicho aula, a las 8:30 comienza el reparto de los exámenes de lengua castellana y literatura. Entre la gente, caras de sufrimiento, dedos cruzados y bocas que repiten en silencio "periodístico, periodístico, periodístico...". Empiezan a repartir los folios a los de abajo y observo caras de asombro y terror. ¿Por qué? Cojo el examen por la opción A y veo el texto literario. No pasa nada, la otra cara tendrá un texto periodístico. Le doy la vuelta y, tras un par de segundos dándole la vuelta que se me hicieron eternos, efectivamente, había dos textos literarios. La primera en la frente. Por un lado, un poema de Rafael Alberti. Por otro, un fragmento de 'San Manuel Bueno, mártir', de Miguel de Unamuno. En ese momento, me quedo totalmente en blanco. A mi alrededor, manos en la cabeza y miles de vueltas a la hoja del examen, buscando desesperadamente una opción C. Alguno que otro decide abandonar el examen a la media hora. En mi interior, lo mismo que a mi alrededor, sintiéndome la persona más desgraciada del universo, pero con la intención de tirar pa'lante, pues lógicamente era la única opción. Entonces miro la pregunta 4 (la única de lengua) y, al ver en la opción B una actividad de relaciones sintácticas, decido huir sin mirar atrás hacia la opción A, con el texto de San Manuel Bueno, mártir, una lectura obligatoria que tuve que leerme durante el curso. Comienzo a escribir tras leer el texto y me enrollo de tal manera que empiezo a motivarme increíblemente, pues de los seis puntos que valía el resumen, el tema y el comentario crítico del texto, tenía la seguridad de tener al menos 4 puntos y medio. Para ser literario, lógicamente, no podía quejarme. La actividad de lengua era de definiciones de expresiones subrayadas y se puede decir que la hice maravillosamente, dejando la actividad 5, la de literatura, la cual ni siquiera me había mirado, para hacerla al final a la aventura. Aún así, de habérmela sabido, no me habría dado tiempo, pues terminé las otras cuatro preguntas a falta de cinco minutos para las 10:00, hora de finalización. Por ello, la actividad 5 (características de la narrativa hasta 1939) me llevó muy poco tiempo, escribiendo un par de características y un par de autores. Que sea lo que dios quiera.

10:00 a.m.

Se acaba el primer examen. La incertidumbre sobre cómo lo he hecho me invade estrepitosamente, aunque tengo la certeza de que, dentro de lo malo, me ha salido bastante bien. Salimos fuera del aula y comenzamos a intercambiar impresiones, debatir sobre las preguntas unos con otros y a regocijarnos en nuestra maldita mala suerte, llegando a reírnos por dicha mala suerte. Le doy un repasito a filosofía y a las 10:30 entramos de nuevo en el aula. ¿Te imaginas que cae Kant/Nietzsche, por ejemplo? Tras la mala suerte de lengua, cualquier cosa podía pasar, por lo que decido volver a encomendarme a los dioses para que entrasen Descartes/Locke, o al menos, Platón/Tomás de Aquino. Con Locke triunfaría, y tengo una fe ciega en estos momentos.

10:45 a.m.

Después de entrar al aula, empiezan a repartir los exámenes y, como antes, me dispongo a enterarme antes de tiempo de la suerte fijándome en los gestos de los demás. Cuando me llega el examen, me siento el más agraciado del universo al ver al final del texto de la opción B una frase que me supo a gloria: "Locke, J. Tratado sobre el gobierno civil, VII, 89). El resto es historia. Lo escribí todo, y con una lucidez a la hora de redactar que me sorprendió a mí mismo. La consecuencia, un maravilloso 10 que recordaré hasta el final de mis días. Durante el examen no paro de pedir cuadernitos de esos A3, llegando a escribir tres completos. Mi alegría aumentaba por segundos. Un año entero dándole caña a esta asignatura tuvo sus gratas consecuencias.

12:15 p.m.

Salgo del aula con una sonrisa que me daba la vuelta a la cabeza y me dirijo a mi profesora de filosofía que andaba por la UCA. Me acerco y le digo: "Toñi, impresionante, me ha salido de 10". Ella, la mujer precaución, me dice "tranquilo, que después vienen las decepciones". ¡JAAAAAAAAAAAÁ!

El próximo era inglés, el examen que menos me preocupaba, pues es lo que mejor se me da con diferencia. Ni siquiera repaso, simplemente me dedico a contar por ahí lo bien que me ha salido filosofía. Adrenalina is the word in this moment.

13:00 p.m.

Reparten los exámenes de lengua extranjera. Tres de francés y los demás de inglés. La confianza me invade, pero aún así tengo el miedito a que me toque algo demasiado difícil. Ni de coña. Lo que mal empezó, acabó genial. Ninguna de las dos opciones era realmente complicada, pero la B era un regalazo del tribunal. De los ejercicios que no eran la composición, los cuales en su conjunto suman 7 puntos, estoy casi seguro de que obtuve 6,5. Os preguntaréis dónde está ese 0,5 restante, y si no os lo preguntáis, también os lo digo. Proviene de la actividad número 13, una oración que había que completar con una forma del verbo 'read'. La frase era 'He is looking forward to _____ your letter.' Resulta que después de la maldita expresión "look forward to", el verbo siempre va con '-ing'. Pues en el momento de hacerlo, ni me sonaba, y la cagué tremendamente dejándolo en infinitivo. A pesar de esto, había sido un gran examen.

14:30 p.m.

Termina el primer día, el peor, la pesadilla, el de la incertidumbre, el de los nervios y el de las tres asignaturas generales principales. Tengo la sensación de que todo ha acabado, pero no, aún quedan historia del arte, latín y griego, algo que os contaré más adelante. La suerte final, quitando el mazazo de los dos literarios me ha llenado de motivación para afrontar las demás pruebas... ¿qué cojones me depararán los dos días siguientes? Lo sabremos en el próximo episodio.

MORALEJA DEL PRIMER DÍA: "LO DE LOS DOS TEXTOS LITERARIOS NO ES UNA LEYENDA URBANA, SI HABLAS DE LOCKE RELACIÓNALO CON MARX Y EL MOVIMIENTO 15 M Y DESPUÉS DE LOOK FORWARD SIEMPRE VA EL VERBO CON -ING"

MORALEJA SERIA: "VE SIEMPRE PREPARADO, PUES NO SIEMPRE TE ACOMPAÑARÁ LA SUERTE EN TODO".

jueves, 28 de junio de 2012

Mis conclusiones sobre París


En lugar de contar con detalles las vivencias en tierras parisinas entre los pasados 23 y 27 de junio por flojera, por mala memoria o por lo que sea, voy a anotar unas breves conclusiones que he sacado, con la ironía que caracteriza a este blog, tras este viaje que no me ha dejado para nada indiferente:
  • Visita Francia sólo si eres el presidente del gobierno, Cristiano Ronaldo, Messi, o traficante. Al resto de los mortales no les llega el sueldo. Más caro imposible.
  • Si oyes 'escusemuá' (excusez-moi) o 'pagdón' (pardon), ambos traducidos como 'disculpe' o 'perdone', apártate, cúbrete, sal corriendo o defiéndete. Los franceses piden permiso, pero mientras lo piden, van avanzando por minúsculos huecos en brutales aglomeraciones con los codos por delante, a empujones y desplazando a todo ser que se interponga en su camino. Y algunos eran negros de 2 metros... imagináos a donde pude llegar más de una vez.
  • Cantar un gol de España en el Trocadero (donde ponen un pantallón para que miles de personas vean Francia) no tiene precio, aunque acto seguido haya que huir de allí debido a las fulminantes miradas de los autóctonos.
  • En París hay de todo menos franceses puros. Es un ecosistema de latinos, asiáticos, africanos, hindúes y rumanos. El infierno de cualquier xenófobo. Eso sí, hablaban todos francés.
  • Te puede ocurrir que preguntes algo en inglés, te respondan en francés y que termines contestando en español. Finalmente, llamarás a tu profesora para que te traduzca o gesticularás hasta conseguir aquello que te propones.
  • La Gioconda es la cosa menos impresionante y que más gente acumula frente a sí. ¿Cómo lo hará?
  • Cuidado con subir a la Torre Eiffel. Pagas 12,50 € y puedes perderte al bajar, además de terminar con los gemelos a la altura de las cejas. Eso sí, las vistas son espectaculares.
  • En las habitaciones de los hoteles no se puede fumar, ni beber, ni escuchar música, ni ver la tele ni jugar a las cartas más allá de las nueve de la noche. Si quieres pasártelo bien allí, tiene que ser en silencio, algo que para los españoles y andaluces resulta imposible, o al menos para mi.
  • Jamás le compres una Heineken a un rumano en Montmartre. Super fría, sí, pero acto seguido aparecerán de la nada miles de rumanos ofreciéndote ofertas casi inrechazables para venderte más. Te tomas una cervecita y te tachan de borracho...
  • Los chinos, japoneses y similares van a los museos a echar fotos a las obras en las que mucha gente se para a observar con unas cámaras ultraprofesionales, pero sin detenerse a mirar la obra. Además, hablan solos mientras avanzan entre la marabunta con la cabeza agachada y sin detenerse, hasta colocarse los primeros para conseguir su maldita foto. Y si ves un grupo de asiáticos avanzando, huye. Podrías morir aplastado.
  • Mala suerte es ir una vez en tu vida a Disneyland París y que se lleve absolutamente todo el día lloviendo. Se mojó la cabalgata, el hermano mayor de la Cenicienta anunció que no harían estación de penitencia y la Bella Durmiente tuvo que meterse en el castillo de Blancanieves.
  • Al parecer, Lilo & Stitch son más importantes que Tarzán, El Rey León o Monstruos S.A. Mil cosas de la primera película y nada de las tres últimas. Indignante.
  • El concepto "prohibido flashes de cámaras" es algo que allí la gente se pasa por el forro.
  • Si quieres tomarte un cubata, tiene que ser caliente. ¡NO EXISTE EL HIELO PARA LAS BEBIDAS!
  • Si te estás meando infrahumanamente y estás en la calle, deberás abonar un precio entre los 20 y los 50 céntimos para entrar en el servicio de un bar. O consumir un coca-cola a 4,50 €. Mejor salir de casa con la vejiga urinaria completamente vacía, la frase más utilizada de los dueños de los bares es "Only for customers".
  • Los palomos/as parisinos tienen sobrepeso, y no se asustan cuando los persigues, con dos huevos. Igualitos que las palomas de las Angustias...
Éstas y algunas que seguro que se me olvidan son las conclusiones que he podido sacar tras mi viaje a París que, sin embargo, repetiría sin dudarlo. La ciudad de París es impresionante y se la recomiendo a cualquiera. Bueno, perdón, a Rajoy, a Ronaldo, a Messi o a un traficante...

PD.- Mi nota de selectividad ha sido de 9,8 sobre 13, con un sorprendente y maravilloso 10 en filosofía. Supongo que el año que viene seré sin problemas estudiante de periodismo en la facultad de comunicación de Sevilla.